Nos enamoramos en exactamente dos horas, al día siguiente almorzamos, tomamos té y comimos juntos, y al tercer día me pidió que nos casáramos.
Sucedió cuando yo no esperaba el amor, y lo adoré los 27 años que estuvimos casados; nunca sucedió nada más importante en mi vida que recibir juntos a Brigitte, nuestra hija.
Yo a mi marido lo nombraba "Fal", que en francés arcaico quiere decir "fiel"; fue siempre indulgente conmigo y nada me consolará su pérdida. Nos gustaba la misma música y desde que murió ya no pude volver a oír nada.
El era todo lo que una mujer puede esperar de un hombre. Pensar en lo que pudo ser mi vida sin haberlo conocido me da hoy un secreto consuelo.
Pensar en su amor me volvió religiosa. Para las personas no hay otra salvación posible que el amor, es nuestro destino amar. Y es normal que el amor muchas veces no nos responda como deseamos, pero no importa, lo válido es nuestra capacidad de amar, profundamente; la medida del amor es la que cada cuál le de a la intensidad de su emoción, no más.
"Fal" fue el mayor acierto de mi vida, ahora no espero más, no podría esperar más. Moriré llena de él.
Extracto del artículo: MARÍA LUISA BOMBAL: LA ABEJA DE FUEGO
Copyright Waldemar Verdugo Fuentes
Pati T.